Escuchamos con bastante frecuencia que estamos sometidos a un cambio constante. Quizás por este motivo, nos hemos podido acostumbrar a convivir con el cambio sin ser muy conscientes de ello.
Los ciclos económicos, el ciclo de vida de los productos, los progresos, la novedad, la tecnología, los métodos, las técnicas y las herramientas … todo está evolucionando cada vez a mayor velocidad. No necesitamos que pasen 50 años, ni 20 años para que una novedad termine por estar casi obsoleta.
En el día a día, estos cambios son menos visibles y podemos tener la sensación de que casi nada cambia. La consecuencia de esta actitud es bastante negativa: cuando nos percatamos del cambio, ya es tarde. Nuestro entorno: muchos clientes y parte de la competencia ya han cambiado.
En las empresas, el “líder alerta” está observando los constantes cambios del entorno para adaptar su plan estratégico, objetivos, procesos, habilidades, valores, estilo, estructuras y recursos.
Los principales cambios del entorno están relacionados con: la sociedad, la política, la tecnología y la economía.
Los líderes de hoy somos, principalmente, líderes del cambio, y como tal, necesitamos:
- reconocer tendencias y cambios para tener visión de futuro
- articular y facilitar el cambio en nuestra organización
- ejecutar los planes y poner en marcha iniciativas para materializar los cambios
- ilusionar al resto de las personas para producir cambios y generar resultados
El capitán del barco debe tener claro dónde quiere llegar y cómo. Su siguiente tarea es comunicar a los marinos su plan para crear ilusión por realizar la travesía y llegar al puerto deseado.
Como líder, ante los cambios, debo seguir el siguiente proceso:
- decidir hacia dónde quiero llevar a la organización
- definir cómo llegar
- crear ilusión comunicando el plan
En este vídeo podemos observar la constante evolución de la humanidad y algunos cambios en sus costumbres.


