El secreto del pensamiento creativo es empezar por un problema. Después, convertirlo en pensamientos que suponen retos importante para nosotros. Finalmente las ideas van a ir apareciendo ellas solas. 

La mayoría de las ideas creativas son una solución potencial a un problema. La teoría de la relatividad de Einstein resolvió una discrepancia entre el electromagnetismo y la física. 

Antes de pensar en generar ideas, es beneficioso convertir el problema en un reto a resolver.  Si empezamos a generar ideas para resolver problemas “mal definidos”, podemos tener grandes ideas que pueden ser malas soluciones.

Un ejemplo: un trabajador autónomo se encuentra observando un coche en el escaparate de un concesionario. El coche cuesta 40.000€, no dispone de ellos, pero piensa que le puede ayudar a conseguir más clientes. Su pensamiento puede ser “¿cómo puedo conseguir los 40.000€ para comprar este coche?”. Probablemente puede llegar a buenas ideas a partir de esta pregunta.

Si convertimos el problema en reto, el pensamiento es: ¿cómo puedo conseguir más negocio o más clientes? Esta pregunta  es la que puede ayudar al autónomo a desarrollar las mejores ideas para resolver el problema.  

Es probable que estas dos preguntas nos lleven a ideas similares, pero es muy probable que al andar el camino por dos rutas diferentes, lleguemos a tener bastantes más ideas, algunas de ellas complementarias.

Post to Twitter Tweet This Post